26 de mayo del 2002.
Los problemas siguen tensos ante la pesadez política anunciada tras las ultimas ofertas presidenciales. Hay quemas de urnas por doquier y la gente sabe que es el momento de levantarse en armas, incluso dentro de las ciudades. No importa el enojo, en este país, el terror siempre ha sido el más fuerte. Quien va ganando este absurdo derroche de poder es un desalmado con una larga historia detrás de su Azulado árbol genealógico. Sus detractores no son mucho mejores; un rojo con ideales mas bien morado (rojo-azul), una partidista verde que estúpidamente ha caído en las telarañas bélicas que siempre han existido en nuestra patria, y demás cantidad de Buitres hambrientos por el poder Nacional.
A veces creo, con la forma infantil de pensar que inculca un colegio publico, que el centralismo nos tienen jodidos, que nunca hemos tenido una verdadera "izquierda" u oposición a todo lo que políticamente sucede en el país, y si alguna vez hubo alguna, no se ha manifestado de otra manera que por las armas.
A veces creo, con la forma infantil de pensar que inculca un colegio publico, que el centralismo nos tienen jodidos, que nunca hemos tenido una verdadera "izquierda" u oposición a todo lo que políticamente sucede en el país, y si alguna vez hubo alguna, no se ha manifestado de otra manera que por las armas.
La maestra de sociales lo manifiesta en voz alta, sin miedo a ser censurada, y sus palabras retumban en mi cabeza y me llenan de ganas de salir a las calles y reproducir aquel mensaje. "Vienen tiempos muy duros, para aquello que llamamos Democracia, para aquello que llamamos Justicia; pero no podemos hacer nada al respecto, tenemos un nuevo presidente."
(hoja arrancada del diario de una niña de ocho años.)

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